miércoles, 15 de diciembre de 2010

Delincuentes pequeños

¿Hasta qué punto se puede creer en la inocencia del menor de edad en un delito?
En la mayoría de noticias y programas de información nos encontramos con situaciones sorprendentes cuando descubrimos que es un menor el culpable de un delito.
¿Qué impulsa a un menor a elegir de tal manera entre el bien y el mal?
¿Hasta qué punto podemos tener en cuenta la edad del menor para decidir un castigo y en qué medida nos dejamos influenciar por la edad y no por el acto delictivo en sí?
Entiendo que los menores están protegidos por la ley, pero en mi opinión esta ley no es siempre suficientemente severa, teniendo en cuenta la gravedad de los hechos. Un caso reciente es el de Cristina Martin.
¿Cómo deben sentirse esos padres al conocer los hechos que han cometido sus hijos en dicho delito?
El amor de los padres es incondicional, pero ¿Cómo volver a confiar en ese niño que ha perdido la inocencia? ¿Se puede culpar a los padres?
Evidentemente, si esos padres no educan y enseñan a sus hijos cierta responsabilidad y valores, sí pueden tener algo de culpa; pero también se debe reconocer que dichos menores son conscientes en gran medida de sus actos. ¿Qué les impulsa a tomar una decisión u otra? ¿Acaso no piensan en las consecuencias de sus actos?
Debemos tener en cuenta que no siempre conocemos la realidad de todos los hechos y por tanto no sabemos toda la verdad, aun así siempre que conozco una noticia de tal magnitud en la que un menor ha perpetuado un acto delictivo grave, siempre me surgen dudas sobre qué ha podido fallar a la hora de educar a esa persona y cómo se ven afectadas las personas relacionadas con esa noticia.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Un nuevo espacio "Anécdotas"

Este espacio está planeado para que cada uno se siente y recuerde esas pequeñas cosas de su infancia y sonría. Seguro que más de uno ha tenido anécdotas parecidas y éste es el lugar idóneo para que, con vuestra colaboración, recordemos hechos de nuestra infancia.
Recuerdo cuando en primaria llegaba a casa y mi madre me quitaba la chaqueta. Acto seguido me gritaba ¡Otra vez, te has vuelto a limpiar los mocos en la manga! ¿Para qué te pongo pañuelos? Yo no entendía al principio como lo sabía, hasta que un día, cansada de escuchar lo mismo, le pregunté y resulto que en las mangas se reflejaba la huella del delito....

jueves, 2 de diciembre de 2010

Se te escapará una sonrisa

Una imagen vale más que mil palabras

Telebasura

Hoy en día en el momento en que decidimos encender la televisión la mayoría de veces lo que se puede ver son programas a los que las propias cadenas lo denominan “De sociedad/corazón”  en mi opinión esos programas deberían denominarse de otra manera o directamente “cotilleos” (sin educación). Si te paras a ver uno de esos programas, lo primero que se puede ver es a dos personas (que en ocasiones ellos mismos dicen ser periodistas) discutiendo a gritos sin ningún respeto ni educación. En más, algunos de estos programas las discusiones están pactadas, pero ¿hasta qué punto? ¿De verdad está es la forma de relacionarte con otras personas? (que además son compañeros). Puedo llegar a entender que la remuneración que reciben por esas mediaciones es bastante cuantiosa, pero hasta que punto puedes olvidar la educación que has recibido de tus padres y educadores.
Lo más impactante en mi opinión es que esos programas (que tienen en educación un cero), se pueden llegar a ver en horario infantil, en algunas cadenas y aunque en muchas ocasiones tienen bastantes denuncias, la cadena de televisión opta por pagar la cuantía de la multa y sigue adelante con su programación sin variar nada de su contenido.
La pena es que estos programas tienen en algunas ocasiones son líderes de las audiencias, un ejemplo,  hace unos meses en Italia, una presentadora dirigiéndose a una madre que denunciaba la desaparición de su hija (para ampliar esta noticia sigue este enlace) , le comunicaba en directo, que habían encontrado el cadáver de su hija, ese momento parecer ser, fue el más visto. ¿Hasta qué punto nos podemos dejar llevar por los intereses  de la empresa donde trabajamos?
Debemos ser conscientes de los hechos y empezar a pensar en cómo queremos que los niños aprendan educación y respeto.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Los parques infantiles de los que disponemos.

He viajado por algunas ciudades de España y me he encontrado en ocasiones con algunos parques que están totalmente obsoletos, otros totalmente equipados para los pequeños y otros en cambio son más peligrosos que seguros, o simplemente carecen de parques.
Evidentemente queda mucho trabajo por hacer en algunos lugares del país.
Siempre está la ciudad que dispone de lo más innovador en seguridad e higiene y luego tenemos el pueblo pequeño que necesita un parque o una renovación del mismo. Por ejemplo, en la localidad donde resido han construido un parking de coches grande, donde el cual, según el proyecto urbanístico, debería haber un parque de unas dimensiones adecuadas para que los más pequeños disfruten en compañía de los adultos; pero al final ese parque ha sido considerablemente reducido con lo cual no han puesto ningún asiento, ni árbol, ni tampoco han tenido en cuenta que es aconsejable una zona con sombra.
Estoy segura que si entre todos nos parásemos a pensar en las consecuencias de nuestros actos, estos hechos no repercutirían en los más pequeños.

Otro problema del que debemos ser conscientes es que, actualmente, hay afán por construir y donde antes había un terreno o un pequeño bosque, Y ahora nos encontramos con bloques de apartamentos, aunque si tienes suerte dispones de un parque privado para el vecindario. Deberíamos cuidar los parques que tenemos siempre pensando en los pequeños, empezando por poner papeleras sino, lo que nos encontraremos es que el suelo de nuestros parques están plagados de colillas de tabaco y cáscaras de pipas. ¿POR QUÉ OCURRE ESTO? Algunos adolescentes y padres piensan que ya se encargarán de recogerlo los servicios de limpieza, pero la realidad es que en el intervalo en que dichos servicios vienen, el parque se ensucia y por tanto no es higiénico.
Deberíamos poder disponer de parques acondicionados a los niños, equipados con zonas seguras e higiénicas y zonas verdes."